“Total Eclipse Of The Heart” (1983)
Artista: Bonnie Tyler.
Album: Faster Than The Speed Of The Night.
Dir.: Russell Mulcahy.
Puntos a favor: Total Eclipse Of The Heart es una de las grandes baladas de la década de los 80 y probablemente una de las mejores canciones con la que uno pueda sobrellevar un despecho. El single exitoso de Bonnie Tyler se mantuvo 4 semanas en #1 de la lista billboard. Punto en contra: Russell Mulcahy lleva a cabo la dirección de un video musical a la altura de tan grandiosa canción, y crea uno de los videos más incoherentes, sobrecargados y excesivos de todos los tiempos. Veredicto: Es un mal video para una gran canción, y sin embargo en medio de su espantoso look kitsch ochentoso llevado al extremo, es un video que no puedes olvidar por aquello de que “es tan malo, que es bueno”.
Es posible arruinar una buena canción. El video de Total Eclipse Of The Heart se encarga de transformar para siempre la impresión que nos produce semejante hit. Y sin embargo de eso se trataba hacer videoclips en los 80, dejar a un lado la canción y jugar con la creatividad, los efectos y las infinitas posibilidades del medio. A veces los resultados podían ser grandiosos, pero otras tantas la ecuación dejaba un mal sabor de boca (o de vista mejor dicho). Sin embargo, con el paso del tiempo algunos videos bien considerados en su momento actualmente nos resultan anticuados, inocuos y en el peor de los casos totalmente espantosos; pero Total Eclipse Of The Heart sigue siendo impresionante en su manera de incorrecta de ser lo que fue, en su gótico mal trabajado, en su matiz de pesadilla pop hilarante, en su desfile interminable de personajes y acciones aleatorias que realzan su absurdo.
Según Wikipedia el video está inspirado en una película de culto de ciencia ficción llamado Futureworld (¿?), y básicamente la historia (por ponerle una categoría), transcurre en un internado donde Bonnie Tyler será una maestra. Pero el video transcurre de noche y se trata de Bonnie Tyler con un vestido blanco recorriendo las habitaciones de la escuela como en una alucinación galáctica de una droga mal digerida. Hay que ir paso a paso porque es verdaderamente increíble: Un plano general de una gran mansión de cierto estilo gótico, luego se nos introduce a un comedor donde Bonnie Tyler vestida de blanco y con hombreras reposa de pie ante una ventana. Una paloma blanca sale de una habitación. La balada sigue sonando y comienzan los eventos inusuales. Niños que se les iluminan los ojos diabólicamente, puertas que se abren solas, un salón de clases lleno de jóvenes a los que se les abre la camisa por un viento repentino, un niño alado que suelta una paloma blanca, nadadores que reciben una cubeta de agua (también dentro de otra habitación), ninjas practicando en un salón espacioso, un brindis indiferente a Bonnie Tyler, jugadores de esgrima, atletas que hacen piruetas de un extremo a otro, enmascarados de lucha libre, hombres enfundados en cuero haciendo una torpe coreografía mientras Bonnie Tyler canta en un balcón a contraluz, Bonnie Tyler canta apasionadamente y se topa con unos jugadores de rugby antes de tropezarse con un espejo… luego un climax de mas puertas abriéndose, deportistas de diversas disciplinas, mesas deshechas y Bonnie corriendo a lo largo de la casa hasta encontrarse con un coro de mas niños diabólicos con ojos luminosos y poderes extrasensoriales; hasta que finalmente es rodeada por todas estos personajes singulares moviéndose alocadamente en derredor de su canto apasionado… La pesadilla parece haber terminado y es de día, Bonnie es presentada a un grupo adolescentes como posible maestra y todo parece normal hasta que a uno de ellos se le ilumina los ojos. Sí, ver para creer.
Hay un cierto placer visual en el recorrido de Tyler por el inmenso lugar, con puertas abriéndose y telas rojas colgando al viento. Incluso la imagen del ángel abrazándola con sus alas puede ser hermosa, pero aderezado con tantos otros motivos absurdos que pretenden ser aterradores (niños que pueden levitar y el motivo recurrente de poner sus ojos en un blanco luminoso) simplemente nos deja aturdidos. Muchos otros videos de la década adolecen de los mismos defectos que Total Eclipse Of The Heart y sin embargo este video es mucho mejor en sus defectos que cualquier otro. Como reliquia de una época musicalmente gloriosa pero estéticamente fallida y sumamente superficial, Total Eclipse Of The Heart es ejemplar. Un pasaje de ida y vuelta a una era que miramos con añoranza, pero en el fondo deseosos de que jamás vuelva. En resumen, un mal vídeo inolvidable que se parodia a sí mismo.
GUILLERMO LÓPEZ MEZA.
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